El Dédalo

El portaaeronaves Dedalo, con el dirigible semirigido que portaba, junto a varios hidroaviones en cubierta. Anónimo, ca. 1.925. Nº reg. 17.555. Del libro Hombres y Barcos. La Fotografía de la Marina Española en el Museo Naval. (1850-1935).

El portaaeronaves Dedalo, con el dirigible semirigido que portaba, junto a varios hidroaviones en cubierta. Anónimo, ca. 1.925. Nº reg. 17.555. Del libro Hombres y Barcos. La Fotografía de la Marina Española en el Museo Naval. (1850-1935).

En abril de 1918 se nombró el primer jefe de la entonces llamada Aviación Naval, el capitán de corbeta Pedro María Cardona Prieto, popularmente conocido por «don Pedro», oficial de sólido prestigio y verdadero «padre» de este nuevo servicio de la Armada Española, al igual que el luego almirante Mateo García de los Reyes lo sería, también por aquellos mismos años, del Arma Submarina.

Durante un largo período de tiempo, el entusiasta C.C. Cardona se dedicó a estudiar y analizar todos los aspectos referidos al futuro servicio aeronaval, realizando diversas comisiones y viajes al extranjero, a fin de estar perfectamente al día del desarrollo de la aviación naval en otros países, recibiendo la colaboración de diversos oficiales de marina que habían obtenido en años anteriores los títulos de piloto u observador de aeroplano. Por fin, en mayo de 1920 comenzaron las primeras acciones tangibles, al encargarse a los TN Capdevila, Sartorius y Tamayo un estudio sobre el futuro emplazamiento de una escuela de hidros en Cartagena o sus inmediaciones, que terminaría con la elección de San Javier, en el Mar Menor, aunque aquella ambiciosa base aeronaval tardaría aún muchos años en iniciarse. En septiembre se cambió la denominación oficial de Aviación Naval por la de Aeronáutica Naval, ya que el nuevo servicio iba a disponer también de diversos medios de aerostación. En octubre se con siguieron los primeros créditos para empezar a adquirir material, dos millones de pesetas, comprándose aviones Avro 504 de escuela -capaces para ruedas o flotadores indistintamente-, cazas Martinsyde procedentes de la Aviación Militar e hidroaviones Felixtowe de reconocimiento y bombardeo y Macchi M.18 de escuela, así como hangares portátiles desmontables. Se eligió la ciudad de Barcelona como sede provisional de la Escuela de Aeronáutica Naval, en espera de hacer realidad la futura base de San Javier –provisionalidad que se prolongaría muchos años más de los previstos por aquel entonces-, montándose las primeras instalaciones en el aeródromo del Prat, lugar conocido también como campo de la Volatería. Por su parte, el Ministerio de la Guerra cedió el hangar del dirigible «España», que estaba montado en Cuatro Vientos.

Bonita vista del Dedalo. Se aprecia la bodega para estibar los dirigibles S.C.A. De la revista Ibérica. El Progreso de las Ciencias y de sus Aplicaciones, Año IX. Tomo 2º. Vol. XVIII. Num.434, de 1º de julio de 1.922.

Bonita vista del Dedalo. Se aprecia la bodega para estibar los dirigibles S.C.A. De la revista Ibérica. El Progreso de las Ciencias y de sus Aplicaciones, Año IX. Tomo 2º. Vol. XVIII. Num.434, de 1º de julio de 1.922.

En enero de 1921 comenzó el primer curso para oficiales de la Armada destinados al servicio aeronaval, mientras que en marzo empezó a llegar el material de aviación y aerostación encargado en los meses anteriores. Y llegó aquel 18 de mayo, primer día de vuelo de los oficiales alumnos con sus instructores, que podemos considerar el bautismo del aire de la aviación naval española. El 7 de junio se realizó la primera ascensión en globo libre y el 10 de septiembre en globo cautivo, mes en que pasaron al servicio de la Escuela el destructor «Audaz» y el antiguo crucero «Río de la Plata», incorporándose poco después cinco lanchas motoras adquiridas en Gran Bretaña y rebautizadas como «H- l» a «H-5». Volveremos posteriormente a referirnos a todos ellos.

Como vemos, la Aeronáutica Naval iniciaba su andadura con el optimismo y ganas naturales en toda joven organización que tiene un largo camino por delante. Pero, aparte de todo lo relatado hasta ahora, el año 1921 iba a deparar todavía una importante novedad.

El Dedalo fondeado en Melilla, durante su primitiva campaña en Marruecos. El dirigible SCA se encuentra sujeto al poste de amarre proel, tras volver de una mision de reconocimiento sobre las posiciones enemigas en la bahía de Alhucemas. (Museo Naval. Colección Aguilera). Del libro Los Portaaviones Españoles.

El Dedalo fondeado en Melilla, durante su primitiva campaña en Marruecos. El dirigible SCA se encuentra sujeto al poste de amarre proel, tras volver de una mision de reconocimiento sobre las posiciones enemigas en la bahía de Alhucemas. (Museo Naval. Colección Aguilera). Del libro Los Portaaviones Españoles.

Esa novedad no era otra que una Estación Transportable de Aeronáutica Naval. El Dedalo. De la Revista General de Marina, Mayo de 1.922, en su apartado Notas Profesionales, sobre el Dedalo se apunta: Notas de Aeronáutica.- En los primeros días del mes actual ha hecho pruebas preliminares en Barcelona el vapor Dédalo.

Pertenecía este buque a la serie de los vapores alemanes incautados por el Estado y con el nombre de España número 6 ha venido prestando servicios al Ministerio de Fomento bajo la dirección de una gerencia nombrada «Gerencia de los buques incautados por el Estado.»

Convino al Ministerio de Marina contar con una estación transportable de Aeronáutica naval, necesidad inexcusable para sus servicios, porque la de concentrar los de una Aeronáutica para operar en sitio determinado de un trozo de costa que puede estar alejado de estación aeronaval y mucho más, cuando como actualmente, carece todavía la Marina de establecimientos de esta índole, requiere atender a su aprovisionamiento, reparaciones de todas clases y almacenamientos.

Impresionante vista de la parte delantera del Dedalo. Se aprecia la cubierta del dirigible SCA y la especial forma de la chimenea del buque, debido al apagachispas. De la revista Ibérica. El Progreso de las Ciencias y de sus Aplicaciones, Año IX. Tomo 2º. Vol. XVIII. Num.434, de 1º de julio de 1.922.

Impresionante vista de la parte delantera del Dedalo. Se aprecia la cubierta del dirigible SCA y la especial forma de la chimenea del buque, debido al apagachispas. De la revista Ibérica. El Progreso de las Ciencias y de sus Aplicaciones, Año IX. Tomo 2º. Vol. XVIII. Num.434, de 1º de julio de 1.922.

Esta necesidad vino a satisfacerse con la cesión al Ministerio de Marina por el de Fomento, del vapor España número 6, que desde ese momento tomó el nombre de Dédalo.

Tuvo lugar la cesión en el mes de Noviembre y, entregado el buque a la Escuela de Aeronáutica naval de Barcelona, comenzaron las obras de transformación a mediados de Diciembre.

El estudio, proyectos, sus tramitaciones laboriosas y las obras hasta conseguir la ejecución de las pruebas preliminares el 1º de Mayo, han requerido, pues, un plazo de cinco meses. Todo ello se ha llevado a efecto por las iniciativas y dirección del coronel de Ingenieros navales D. Jacinto Vez y del capitán de corbeta D. Pedro María Cardona.

El Dédalo, mal nombrado portaaviones, en lo que significa tal denominación como unidad de flota, pues carece de las condiciones de velocidad y otras que son indispensables a tales buques, es como antes decimos una estación transportable de Aeronáutica naval.

La parte a popa de la chimenea se destina a aviación e hidroaviación y la de proa a aerostación.

En la primera cuenta con una cubierta alta, de unos 60 metros próximamente, que sirve para verificar el armado de los aparatos, y prolongada con el ascensor que después citamos queda habilitada para despegar de ella algunos aeroplanos especiales como el Parnall-Panther y quizá los Martinsyde, de caza y reconocimiento rapidísimo. A proa de esta cubierta va instalada una grúa capaz para el manejo de los hidros más pesados como los Fiying Boat F. 3. En las demás cubiertas van establecidos los talleres de aviación y los almacenamientos de cascos, alas, etc., teniendo capacidad para conducir de 20 a 25 hidroaviones de los tipos adoptados hasta la actualidad por nuestra Aeronáutica; Flying Boat F. 3, Savoia 13, Savoia 16 y Macchi 18.

El Dedalo con su cubierta libre de aeronaves. Del libro Los Portaaviones Españoles.

El Dedalo con su cubierta libre de aeronaves. Del libro Los Portaaviones Españoles.

Un enorme ascensor permite la subida de estos aparatos a la cubierta de armado para su alistamiento antes de echarlos al agua. A su vez el ascensor, a la altura de las cubiertas de armado como antes se dijo, de la de talleres o de la de hangar constituye una prolongación que puede ser necesaria para las respectivas atenciones.

El almacenaje con seguridad y la conducción de gasolina están debidamente cuidados.

También a popa lleva locales dispuestos para la guarda y conservación de las bombas de aviación con distintas índoles de carga.
La parte del buque destinada a aerostación cuenta con espacio suficiente para conducir dos dirigibles tipo S. C. A. de 1.500 metros cúbicos y dos globos cautivos A. P. de 1.200 metros cúbicos. Como el buque lleva en su proa un poste de amarre para los dirigibles (es una torreta de celosía, como se ve en el grabado), cabe la posibilidad de navegar con uno amarrado al poste y otro preparado abajo; más es éste un punto que sólo la práctica permitirá decidir y hasta será importante considerar la novísima teoría de que el almacenamiento del dirigible inflado abajo puede constituir un remoto peligro, pero peligro a la postre, debido a la influencia de las estaciones radiotelegráficas propias y extrañas.

Al final de sus días. Del libro Los Portaaviones Españoles.

Al final de sus días. Del libro Los Portaaviones Españoles.

Unas baterías de botellas de gas hidrógeno y una pequeña fábrica de producción aseguran en forma suficiente el aprovisionamiento de los globos.

Cuenta el buque con gran número de embarcaciones de motor indispensables para las maniobras de las fuerzas aéreas y como elementos de socorro.

Por último, los alojamientos de dotaciones y muy especialmente del personal aeronavegante han sido objeto del solicito cuidado que merece un personal que, dedicado a tan fatigosa y arriesgada profesión, debe contar con elementos de vida que le compensen, en una mínima parte, esas fatigas y riesgos.

Resumen extraído de Los Portaaviones Españoles, escrito por Camil Busquets, Albert Campanera y Juan Luis Coello, y publicado en Vida Marítima

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